CREACIÓN DE LISTAS DE TRADUCTORES-ASESORES EN COMPUTACIÓN

Karin Kutscher
http://www.proz.com/profile/68669


En nuestra sociedad se ha formado un vacío digital, no solo entre ricos y pobres sino también entre quienes saben y quienes no.

"No sé nada de computación", me dice mi colega por teléfono. "Uso mi computador para traducir nada más, y... en general no tengo problemas, pero a veces sí. Ahora por ejemplo quiero hacer algo nuevo y no sé cómo. ¿Me podrías ayudar?"

Y ahí estamos de nuevo, asesorando a nuestro colega en forma remota acerca de cómo desatar un nudo de software o de hardware: cambiar de formato un archivo, instalar una nueva aplicación o usar sus funciones básicas, devolver a la vida un dispositivo que falla o conectar un cable.

Otras veces soy yo la que pide ayuda a mi propia gurú computacional, una colega con más experiencia en este tema pero que ella adquirió igual que yo: en parte por necesidad y en parte por curiosidad y por gusto.

Y muchos de nosotros hemos estado en la misma situación, en cualquiera de esos dos papeles o en ambos.

El problema es que, dada la naturaleza cíclica del trabajo que desempeñan los traductores freelance, a veces tenemos tiempo para atender una solicitud de ese tipo y lo hacemos con mucho gusto; pero otras veces hay miles de palabras esperando ver la luz en nuestro idioma materno o que las dejemos listas para salir al mundo. Y aunque resulte difícil negarse cuando nos piden un favor, qué se le va a hacer: estamos ocupados.

¿Qué hará esa persona entonces? Tendrá que recurrir a un técnico en computadores que probablemente lo hará esperar, aparecerá en su casa tres cuartos de hora después de lo acordado, no le explicará nada (para que lo llamen de nuevo la próxima vez que ocurra lo mismo), y por último le cobrará varias UF aunque haya hecho algo muy sencillo.

Y eso en el mejor de los casos, es decir si llama a un técnico conocido o recomendado. Porque si simplemente abre la guía de teléfonos y llama al que está más cerca y dice que puede venir antes, le puede pasar lo que a mí. Un técnico inepto, después de tratar todo el día de reinstalar Windows (que es lo primero que los técnicos flojos sugieren; algo que yo no sabía en ese momento), se llevó mi CPU a su taller "para respaldar los datos" y terminó perdiendo todo el contenido de mi disco duro: memorias, proyectos, currículos, diccionarios, todo.


Por supuesto hay muchos archivos de ayuda en las aplicaciones, se puede acceder a información en la Web a través de los motores de búsqueda y también se dictan cursos para aprender a manejar bien un programa o un computador. Pero mucha gente entiende mejor cuando alguien les explica personalmente las cosas y en su propio PC, en vez de leer un texto o asistir a un curso para el cual no tienen tiempo o energía. Y sobre todo, ¡necesitan la ayuda ahora mismo!

Una solución podría ser: tener varias personas a quienes recurrir, especialmente dentro del círculo de nuestra profesión.

Nuestro Colegio tiene en su sitio Web una lista de miembros que incluye sus teléfonos y direcciones de correo electrónico; sería posible crear otra lista indicando qué miembros tienen experiencia computacional (y ofreciendo detalles) y estarían dispuestos a compartirla ayudando a otros miembros por teléfono, en un chat por Internet, en persona o de alguna otra forma.

Muchos de nosotros, especialmente los traductores técnicos, hemos trabajado con computadores desde hace décadas y, a medida que se volvían más y más necesarios para nuestra profesión, nos hemos especializado en consecuencia en el manejo de una aplicación de procesamiento de texto, en la conversión de archivos entre aplicaciones, en el uso de herramientas de traducción asistida por computador, etc. Este tipo de especialización podría reflejarse en aquella lista.

Muchos hemos traducido los materiales de las mismas herramientas con que ahora trabajamos; a diferencia del técnico en computación, que las más de las veces solo conoce las palabras en inglés más necesarias para reparar esas herramientas, nosotros hemos tenido que estudiar tanto ese idioma como las herramientas mismas.

¿No sería bonito sin en vez de recurrir a un extraño recurriéramos a un colega, a un par, a alguien con quien tenemos mucho en común y con quien una relación más estrecha solamente podría beneficiar a ambas partes?

Igual que tantos intercambios no contractuales entre las personas, este intercambio podría ser recompensado como les pareciera mejor a los participantes, según las circunstancias. Quizá una pequeña suma por cada sesión de asesoría por teléfono, quizá una suma algo mayor por una visita, quizá nada más que un trozo de pastel y una taza de té y la promesa de devolver el favor de alguna manera en cuanto se presente la ocasión.

Nuestra presencia en los portales y sitios Web de traducción ofrece una plataforma ideal para crear este tipo de red, aunque también puede ser hecho dentro de las asociaciones de traductores y a un nivel informal. Cualquiera puede crear su propia lista de gurúes computacionales entre sus colegas y lanzar la idea en las listas de correo de nuestra profesión.

Una vez que otras personas vean la oportunidad, la aprovecharán. Uno ni siquiera necesita ser un gurú uno mismo, sino simplemente lanzar la idea en cualquier círculo de nuestra profesión. Otros se encargarán de mantener las listas y usarlas como "proveedores" y "clientes" de estos servicios. Es una idea bien simple y que puede fortalecer nuestra red profesional y social, además de volvernos más independientes al darnos capacidades que son muy necesarias.
Back to Articles
Reed D. James